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Una fiesta más, un título menos… Me fallaste, corazón

El sueño de todo niño que crece en un país como México es ser futbolista profesional y vestir los colores del ‘tri’. Quizá porque el mexicano busca escapar constantemente de la rutina es la razón por la cual encuentra en el deporte una salida de evacuación en caso de aburrimiento, sin embargo, jamás contempla que lo que para él es un desenfreno de pasión, para las grandes bolsas son números que suman.

Es imposible comprender el fútbol sin entender las dos perspectivas; el aficionado que empeña todo por ver a su equipo ganar y el empresario que ‘administra’ las ilusiones. Los primeros, como si de un ludópata se tratase, no recuerdan el principio básico de apostar: la casa nunca pierde. 

El pasado 2 de junio, la Selección Mexicana de Fútbol se despidió de su público en la cancha del Estadio Azteca para después partir a Dinamarca a enfrentar su último encuentro de preparación rumbo a la Copa del Mundo de Rusia 2018. El viaje sería turbulento y con aterrizaje de emergencia; antes de llegar a las tierras danesas, 8 jugadores mexicanos se inmiscuyeron en un magnoevento no planificado.

México vs Argentina
Foto: Especial

Según la revista TVNotas, una vez culminado el partido contra Escocia, Héctor Herrera, Guillermo Ochoa, Jesús ‘Tecatito’ Corona, Carlos Salcedo, Marco Fabián, Jesús Gallardo y los hermanos Dos Santos, celebraron una fiesta en una casa de Lomas de Chapultepec en la Ciudad de México con 30 damas de compañía. El resultado es conocido para la afición nacional: una decepción más a la cuenta.

3 de los ya mencionados futbolistas han entregado al país títulos juveniles que en su momento ilusionaron a la hinchada. Parecía que el título de Campeón del Mundo sub-17 de 2005 y la Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, podían ser las ventanas de oportunidades para consagrar en la selección absoluta cuando esos jóvenes tomaran el mando.

No fue así, el mando del representativo nacional lo tienen hombres como Andrés Guardado o Rafael Márquez, tipos que no necesitaron deslumbrar como juveniles para alzar la mano y comprender que con las ilusiones nacionales no se debe jugar. Hoy nuestros campeones toman todo, menos el mando y levantan otro tipo de copas.

A nadie le espanta una fiesta con acompañantes o una botella de alcohol, lo grave de verdad es la confusión de las situaciones que, incluso, parte de la prensa ha tratado de maquillar aludiendo al compadrazgo que ejercen con los dueños del balón. La cuestión es que, aún con tiempo libre, los seleccionados nacionales, ésos que izaron la bandera en la Residencia de Los Pinos con tanto cinismo días atrás, no estaban excentos de una concentración nacional; sus uniformes, sus responsabilidades y su reporte se ligaba de inmediato a un cuerpo técnico comandado por Juan Carlos Osorio. 

México eliminado de Copa Oro
Foto: Especial

No nos demos golpes de pecho ni nos concentremos en lo puritano, juzguemos con lo que hay en la mesa y aquellos que decían que este escándalo no afectaba en lo deportivo, seguro no tomaron en cuenta que Héctor Herrera partiría del entrenamiento nacional para darle explicaciones a su mujer en Portugal. Más valió pedir perdón que permiso.

Una vez más se ha demostrado la incompetencia de las autoridades en el equipo; Guillermo Cantú y Dennis te Kloese, directivos en Selecciones Nacionales, han decidido dar carpetazo al asunto y decir “no pasa nada”, como la madre que deja de largo el golpe que su hijo le dió a otro niño; esos golpes hoy tienen al monstruo mexicano como un boxeador profesional.

Que no se preocupen mucho, sé que así será, pero el escarmiento familiar y el social pueden irlo garantizando como una consecuencia, porque el día de mañana, tras la eliminación, esto volverá a primera plana. Soportar barbaries parece estar en el ADN del mexicano.

Creer en que en Rusia se conjuntaban la selección de Londres con la Campeona del Mundo en 2005 y que ello nos daba una oportunidad de levantar el ansiado trofeo en julio, fue vivir en una burbuja, porque ahí estarán los nombres, pero esos jóvenes eran más hombres que los que hoy manchan de lágrimas, producto de risa internacional y de vergüenza local, la imágen deportiva de México. Honestamente, yo sí creí.

México tras caer en un encuentro
Foto: Especial

¡Qué mas da lo que un futbolista haga en su vida íntima!, antes de profesionales son personas, sólo pido algo que en Alemania o en Argentina o en Brasil o en Francia, seguro está pasando: conectar la mente con el cuerpo. Nuestro primer rival del Mundial, ha dejado claro a sus jugadores que no hay espacio para distracciones en el trayecto de la Copa; ni sexo ni redes sociales jugarán con los teutones. Para México es complicado exigirle ello a un futbolista que fue educado con los excesos de Calígula y con la creencia de Adonis, pero con la mente del coyote. Los resultados se ven cuando el escudo germano tiene bordadas 4 estrellas y el nuestro mucho espacio para la primera.

Me fallaste de nuevo, corazón. Pero debería irme acostumbrando, porque como cada cuatro años, volví a poner todas las fichas en la carta equivocada, en esa que me habló bonito y me pidió creer en ella. Me siento como un niño que descubre que sus héroes no son invencibles, pero peor aún, que se vencen ellos sólos. Seguro gritaré los goles en Rusia y desbordaré lágrimas cuando un nuevo sueño se termine, después de todo, pocas personas en la faz de la tierra pueden sentir con la cabeza y, tristemente como mexicanos, el engaño ha sido nuestro pan de cada día. 

 

Miguel Enríquez | @MiguelEnriquezH

Sacrifico horas de sueño por un sueño más grande.