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Un ser mitológico de apellido Di Stéfano

Hablar de mitos se puede prestar a mal. El uso de la palabra se determina, vagamente, para referirse a una situación de falsedad o de poca credibilidad. En realidad, habría que plantear aquellas letras conjuntas cuando se alude a relatos aceptados socialmente en los que el heroísmo forma parte crucial de la historia. 

Hércules o Aquiles en Grecia, Rómulo y Remo en Italia, el Monstruo del lago Ness en Escocia y cientos de ejemplos más edifican el prestigio que genera identidad para un lugar alrededor del mundo. Argentina no es la excepción, su propio ser con capacidades sobrehumanas y habilidades descomunales está en los libros a desemplovar. El pueblo del cono sur destaca por ser altamente pasional y competitivo; no sólo basta con ganar, sino ganar bien. 

Mr. fútbol

Cuentan, las personas de mayor edad, que en los años 40’s un jóven del barrio de Barrancas reinventó el fútbol. Es precisamente en la ciudad de Buenos Aires donde el 4 de julio de 1926, nació en un seno familiar pobre, Alfredo Di Stéfano, el gigante enfrascado en ropa deportiva.

En su juventud, se vistió con la camiseta de River Plate, equipo que le dió la primera oportunidad de mostrarse como profesional; la franja roja que cruzaba el pecho del uniforme ‘millonario’, era un indicio de la trayectoria que el astro sudamericano debía seguir, civilizar Europa con su par de piernas era la misión divina.

En el paso por la liga argentina, Alfredo militó con River y el Club Atlético de Huracán. Su calidad goleadora, la velocidad de sus piernas y la fuerza con la que impactaba el balón lo hicieron destacar de inmediato, pues concebió en 4 temporadas 65 goles con 102 partidos disputados. Se terminó todo el mate que la tierra del Obelisco le pudo ofrecer y decidió emprender un viaje a la cuna del café: la segunda parada del fenómeno fue Colombia.

Alfredo
Foto: Especial

El estimulante de la cafeína tornó imparable la manera de meter goles del apodado “La saeta rubia“, mote que se ganó por la velocidad con la que jugaba y su cabellera dorada, pues con la camiseta de Millonarios desgastó las gargantas en 93 veces de 111 que pisó cancha. El mito era una realidad; los elogios ya no bastaban y en cada una de las cuatro temporadas jugadas ganó el título, en dos de ellas también se adjudicó el título de goleo.

El trotamundos de las canchas encontró un refugio en Madrid; la ladera de los seres mitológicos conocidos que hoy son leyendas esperaba por un argentino. El equipo más grande de la historia, celebraba su aniversario 50 con un torneo de clubes, Millonarios estaba invitado tras la negativa del ex equipo de Di Stéfano, River Plate, mismos que aconsejaron llevar al combinado de Bogotá.

Real Madrid perdió la final de su fiesta 4-2 contra el equipo sudamericano; la prensa enloqueció con la actuación del ‘9’ argentino y comenzó a extender rumores que aludían al mejor cuadro del mundo; una escuadra que había entrado de rebote al torneo fue la que sorprendió a propios y extraños. Alfredo no sabía que ése viaje a la capital española no tenía boleto de vuelta.

A los 28 años fue fichado por Santiago Bernabeu para jugar con el Real Madrid, el atleta albiceleste tenía claro que en sus botines estaban las mejores lecciones por aprender para los ‘rústicos’ jugadores del viejo continente; el fútbol dió a luz en Inglaterra, pero por convicción se naturalizó latino. El mal genio del fenómeno lo ayudó a comprender su papel en el club, pocos americanos militaban en Europa, pero el no era uno más, sino quien abriría el mar para el resto.

Alfredo di stefano
Fichaje de Di Stéfano con el Real Madrid (Foto: Especial)

Como dos almas enfundadas en la misma sintonía, Alfredo y el cuadro merengue conformarían un misticismo que sólo se entiende conociendo los valores del club. Dejar todo en la cancha, ganar con garra, generar fútbol divertido y mantener en armonía los vestidores eran piezas clave del rompecabezas de ‘la saeta rubia’. Ponía cada rubro en su lugar; los directivos no entraban al vestidor si así lo decidía el sargento, los jugadores se cuadraban a la voz de mando y él era el único capaz de regañar a los demás frente al grupo.

La única posición que conoció en el campo fue la de mandamás. En aquellas épocas, el fútbol se desarrollaba en un ambiente estático, donde el peón se amarraba a una posición y a recorrer el campo en límites; el argentino tenía la energía de un caballo galopante, tenerlo enjaulado era un pecado en el que ninguno de sus técnicos intentaba caer, sus escupitajos estaban en todas partes; la marca de sus tachones, hasta en propia puerta.

Alfredo di stéfano
5 Copas de Europa con el Real Madrid (Foto: Especial)

Conquistó 8 de 11 Ligas de España, 1 Copa Española y rebautizó con el nombre ‘Real Madrid’ a su trofeo favorito, la naciente Copa de Europa. Su equipo volaba y parecía imparable, tanto que se consagró como dominante del continente con 5 trofeos consecutivos, además de 2 subcampeonatos; hoy en día el record sigue vigente. Marcó 308 goles en 396 partidos. 

Separado de la gloria

Di Stéfano portó dos camisetas de selecciones distintas. Con Argentina únicamente disputó 6 encuentros y se destapó con 6 goles. El fútbol tenía un sello, un inventor que cada día reinventaba el juego para posicionarse en la cima, porque los mejores suben sólos el listón. A la postre, cuando se mudó a jugar con el Real Madrid, también vistió los colores del mediterráneo; dos años de demora para poder jugar, por los trámites, fueron suficientes para llenar la metralleta de goles, pues al ingresar al campo con el uniforme español, hizo honor al apodo de ‘furia’, 23 veces mandó el balón a la red en 31 partidos y con ello se quedó el título de máximo goleador histórico de la selección hasta 1990. 

A pesar de que Di Stéfano montó una gran obra, nunca pudo llevarla al más grande escenario; una Copa del Mundo. Con Argentina tuvo la oportunidad de disputar el cotejo de Brasil 1950, sin embargo, la Federación de su país y la carioca entraron en conflicto, hecho que aisló a los albiceleste de la competencia. En 1954, el trofeo se mudó para disputarse en Suiza, una vez más, la magia de Alfredo quedó excluida, pues su licencia para jugar con España se encontraba en trámites y en Suecia 1958, el combinado español no clasificó a la justa. Como si de una serie de terror tratase, ‘La saeta rubia’ llegó en el ocaso de su carrera a Inglaterra 1966, sólo una desgracia podía evitar que la leyenda apareciera en el campo de batalla; una lesión le recordó que los seres mitológicos son recordados por su aparición esporádica.

Alfredo marca con el Madrid
Foto: Especial

Don Alfredo Di Stéfano es conocido como el primer gran jugador de la historia. El tiempo alejará más a las generaciones presentes de la magia que el chico de Barrancas regó. Se puede buscar el concepto de mitología en cualquier diccionario, pero ni las más prestigiosas instituciones lo definirán como los barrios de Buenos Aires pudieron verlo, como el árido clima de Colombia pudo quemarlo o como la hostil España lo acogió; el hombre de carácter fuerte, de un liderazgo indebatible y de botines de negros que salió de las más épicas fábulas de Esopo lleva consigo la definición más precisa. 

 

 

Miguel Enríquez | @MiguelEnriquezH

Sacrifico horas de sueño por un sueño más grande.