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Alemania 0-1 México Juan Carlos Osorio
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Perdónanos, Juan Carlos Osorio

La Selección Nacional de México logró una victoria histórica ante Alemania. Pocos eran los que creían en Osorio y sus pupilos antes de la patada inicial.

Perdón, de verdad perdón

Discúlpame. No tengo palabras y tampoco cara para escribirte, no tengo la prosa y tampoco la retórica para mostrarte que mi disculpa es sincera. Se me cae la cara no de vergüenza, sino de incredulidad; todavía me duelen los cachetes porque llevo más de una hora sonriendo y sigo sin creer que esto, vencer al Campeón del Mundo, sea posible. Te suplico que no dejes de leer mis palabras.

Somos de la tierra de los guerreros, de una estirpe noble y bravía que por alguna razón creyó que el éxito no estaba al alcance de sus manos. Crecimos antecedidos por una raza sometida por el extranjero, un pueblo que dejó de creer en sí mismo y que sólo recuerda la fortaleza que tiene en los momentos de tragedia. Disculpa, me acostumbré a caer y olvidé cómo ganar.

Tenemos la herencia del juego de pelota pero hace mucho que dejamos de creer en nuestra capacidad, nos hicimos chiquitos. Soy la voz de mis abuelos y bisabuelos que vieron caer a México en el primer partido de un Mundial. Soy el recuerdo de quienes esperaron 38 años para conocer el sabor de un punto en la Copa del Mundo, y también de los que celebraron la primera victoria de un equipo mexicano hasta 1962.

Perdón porque no creí en tus estadísticas

Fue un camino de cuatro años en los que intenté entender tus ideas, no pude. Soy del grupo de los que no creyó en ti. No creímos cuando fuiste el primero en ganar con tus muchachos por primera vez en Columbus y tampoco creí cuando ganaron en San Pedro Sula.

No creí en tu récord de 31 victorias y nueve empates. ¡Qué importaba! Casi todos pedimos tu ‘cabeza’ el día en que Chile aplastó a la Selección Mexicana con un 7-0. Recuperé la fe en ti cuando México clasificó en primer lugar del Hexagonal a Rusia 2018, eso era algo que no vivíamos desde 1998.El Tri firmó su mejor clasificatorio con 21 puntos y tampoco fue suficiente para creer en ti, porque después Alemania nos devolvió a la realidad con un 4-1.

Nunca entendí tus rotaciones pese a que buscabas la ‘polivalencia’ (como tú le llamas) de los jugadores. Me desesperé en más de una oportunidad porque jugabas sin laterales y sin contenciones; algo nunca visto para mí. Exploté y dejé de creer en los amistosos previo al Mundial, ¿qué podía esperar frente a Alemania, Corea del Sur y Suecia?

Perdón porque hoy me cerraste la boca

De pendejo no te bajamos. Me uno. Soy de los que desde antes del Hexagonal pedí tu salida porque México ganaba jugando como equipo chico: sin tener la pelota y con total dependencia de un ‘chispazo’. Nunca supe valorar que tu equipo tenía una pegada brutal, incluso jugando mal alcanzaba con dos llegadas y a veces con una sola para ganar.

Te soy sincero. Hoy me levanté esperando tu caída. Desperté con la idea de ver otra goleada de escándalo; claramente soy de los incrédulos, de los que reventaron tu convocatoria y tus conceptos. Increíblemente tú confiaste más en nuestros jugadores que nosotros mismos y ellos te respondieron en la cancha.

Me dejaste sin palabras. Sabía que ante Alemania se necesitaba un partido perfecto, tan perfecto como la partitura que tus pupilos ejecutaron en el campo de juego. México se movía con comodidad y con una seguridad que incluso sorprendió a los alemanes. Vino el gol de Lozano y aún así seguía sin creer.

Perdón, Osorio, porque tu plan funcionó a la perfección

Llegó el segundo tiempo y el equipo se tiró atrás y me llené de miedo. Me aterré con sólo pensar en todas esas veces que la Selección estaba ganando, en que creímos muerto al ‘Gigante’ y que este después se levantó para matarnos de la manera más cruel.

Pensé en Arjen Robben, en Maxi Rodríguez, en Donovan, en Stoichkov y Klinsmann; no veía el momento en que cayera el empate. Mi corazón aumentó las pulsaciones al compás del reloj. Una vez más esa mentalidad fatalista asaltó mis pensamientos y los de millones de aficionados. Respiré hasta que vi que quedaban 27 segundos en el reloj. ¡No podía creerlo! ¡México venció a Alemania!

¡Guau!, exclamé. Tú creíste más que nadie en este resultado y lo conseguiste con este equipo. Que nadie diga que “México se cagó”, porque el resultado no fue obra de la casualidad. En la cancha hubo precisión y entrega. La victoria fue tan merecida que incluso se quedó corta. Faltó contundencia, Osorio, porque el partido pudo terminar 3-1 en favor de México y nadie tendría cara para objetar el resultado.

Perdón, Juan Carlos. Perdóname y perdónanos porque apostamos en contra tuya y de los muchachos. Perdón porque nos sentimos soberbios y pensamos que no tenías las herramientas para vencer al todopoderoso. Perdón porque a pesar de esta histórica victoria los cuestionamientos van a seguir, y perdón porque demostraste que creías más en estos mexicanos que la propia afición mexicana. Cambiaste la mentalidad de este equipo.

De corazón perdón, Juan Carlos. Hoy entras a la historia junto con tus jugadores y ten por seguro que esta victoria jamás, jamás  será olvidada.

Mario Becerril | @becerril_m26

Apasionado por llevarte todos los detalles de los deportes que más te emocionan. Aficionado de la justicia en el deporte. Periodista deportivo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.