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Olvido, ingratitud y abandono para Hausleber, ‘Padre de la Caminata Mexicana’

Por Carlos Ochoa.

“Úsese y Tírese”. Esta frase lapidaria acompaña a la figura del octogenario entrenador polaco Jerzy Hausleber conocido como el ‘Padre de la Caminata Mexicana’.

Hace poco más de un año, el entonces Presidente de la República, Felipe Calderón, dio instrucciones para que se atendiera su caso, que no es otro que el olvido, la ingratitud y el abandonó a los que se le tiene al hombre que consiguiera bajo su dirección cuatro medallas olímpicas para México… Nadie haría caso de la orden presidencial.

Y es que en el marco de la entrega del Premio Nacional de Deportes 2011, Hausleber marcó un precedente cuando se negó a recibir el galardón que entregaba por última ocasión el Presidente Calderón. El motivo fue que no percibiría el montó económico (577 mil pesos) que acompaña al Premio, debido a que lo obtenía por segunda ocasión y el reglamento del PND se lo impedía.

El aquel 20 de noviembre de 2011, en la Residencia Oficial de Los Pinos, todo era especulación y se corría el rumor de que Jerzy Hausleber no asistiría a la entrega del PND… No asistió. Unos días después, la Federación Mexicana de Atletismo en una ceremonia, en la que reunió a marchistas legendarios, le entregaría el Premio que  físicamente es un diploma y con la promesa de integrarle en un futuro una “beca vitalicia” para apoyarlo de una manera digna, y en palabras de su titular, Antonio Lozano, ésta era ni más ni menos una instrucción del Presidente Calderón.

Uno pensaría,  quién es el Presidente para darle una instrucción a una Asociación Civil como lo es la Federación de Atletismo, suponemos que la orden fue para el entonces Director General de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, Bernardo de la Garza; sin embargo, nada hizo al respecto, en esta ocasión no se trataba de Paola Espinosa, que más daba moverse en favor de Hausleber.

Cualquiera con el palmarés del profesor Jerzy estaría en un retiro tranquilo. No es el caso de Hausleber, quien sigue trabajando a pesar de su estado físico, con dificultad para caminar, ingresos hospitalarios constantes; en 1997 le colocaron un bypass coronario en el Instituto Nacional de Cardiología; no obstante, goza de una lucidez mental en perfecto estado.

El polaco naturalizado mexicano es todavía la cabeza de su familia que depende en absoluto de las percepciones económicas de su trabajo en la CONADE, mismas que han sido reducidas de una manera considerable y que nosotros llamamos mezquindad. Ya en alguna ocasión tuvo que poner a la venta su galardón El Águila Azteca, máximo reconocimiento que otorga el Gobierno Mexicano. Es inaceptable que un estandarte de la caminata mundial atraviese por tal situación.

Jerzy Hausleber llegó a México previo a los Juegos Olímpicos de 1968, llevó al sargento José Pedraza a conquistar la medalla de plata en los 20 kilómetros. En Montreal 1976, guió a Daniel Bautista a ganar la presea de oro en la misma prueba y por igual hizo con Ernesto Canto en Los Ángeles 1984. En Barcelona 1992, condujo a Carlos Mercenario al metal plateado en los 50 kilómetros. Aunque forjó la carrera deportiva de Raúl González, Hausleber no fue su entrenador al momento que el regiomontano obtuviera las dos preseas en Los Ángeles 1984.

Hausleber, es el artífice del gran momento que vivió la caminata mexicana en las décadas de los sesenta, setenta, ochenta y noventa. Época complicada para el deporte nacional en la que la marcha era la disciplina que sacaba la cara por nuestro país. La medalla de oro de Daniel Bautista en Montreal 1976 fue una de las dos preseas que consiguió México en dichos Juegos, y ni se diga de la plata de Carlos Mercenario en Barcelona 1992 que fue el único metal.

Innovador de los entrenamientos  a gran altura, a 4,000m en el Lago Titicaca de Bolivia, en búsqueda de que el deportista produjera más glóbulos rojos. Este entrenamiento desembocaba en que los atletas mexicanos llegaran a las competencias con mayor oxigenación que hacia una gran diferencia con los otros deportistas. Por su puesto, todos en el mundo le imitaron su trabajo.

Hoy, en la CONADE está un deportista de verdad, no de mentiritas; que debe saber, sin duda alguna, el valor de un entrenador de la calidad del Profesor Hausleber. No se espera menos de Jesús Mena, medallista olímpico, para que corrija los yerros de la administración pasada y dignifique la figura de un hombre que tanto le dio al deporte nacional.

Es momento de que escuchemos por fin una buena noticia de la marcha mexicana, que ahora ocupa los titulares de los medios de comunicación por sus trágicas noticias como lo fue la muerte de Noé Hernández o la acusación de abuso sexual a uno de sus entrenadores estelares como Miguel Ángel Sánchez, que está por el momento en prisión en seguimiento de su proceso.

La reivindicación de un hombre como Hausleber le vendría bien a la caminata mexicana, que fue durante cerca de 40 años la disciplina que más destacó en el ámbito olímpico para nuestro país, y todo gracias al trabajo de un hombre ejemplar que hoy vive la frustración de las falsas promesas de autoridades deportivas.

Esperemos que el profesor Hausleber no tenga que morirse para que entonces sí, reciba los homenajes y la retórica de lo grande que fue este polaco para el desarrollo deportivo en México.

Te invito a seguirme en Twitter: @Carlos8a8a

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