ADNdeportivo.com
Luis Figo
Inicio » La galaxia incompleta de Luis Figo

La galaxia incompleta de Luis Figo

El 14 de noviembre de 1972 el cielo de Lisboa se iluminó de manera distinta. Con el paso de una estrella fugaz y como si de un observatorio se tratase, por un momento la luz esclareció las constelaciones e hizo notar que un espacio permanecía apagado. Paradógicamente un hogar de la capital portuguesa llenaría el hueco con el deslumbre del futuro astro del balompié: Luis Figo.

Luis Filipe Madeira Caeiro, Figo, creció en la ciudad más importante de un pequeño país que se enfrasca con el mar Mediterráneo. Portugal no es precisamente la cuna de los grandes jugadores de fútbol, un espacio con poco más de 10 millones de habitantes encontró a sus figuras a cuenta gotas. La liga lusa se caracteriza por formar hombres y venderlos a mercados que tienen la capacidad económica de pagar cifras estratosféricas por ‘promesas’ del fútbol mundial; la proyección es un ingrediente que no cambia en la receta del éxito.

Destinado a la gloria

Después de militar como un niño en los equipos del barrio, Figo fichó por el Sporting de Lisboa a sus 13 años de edad. Los dotes del jugador eran claros: la proyección hacia el frente, la gran forma de cubrir el balón con el cuerpo y su olfato goleador lo posicionaron de inmediato como un carbón con aspecto de diamante. A los 23 años iniciaría el camino que a la postre lo mantendría en boca de todos. Fichar por el Barcelona significaba llegar a los máximos escenarios europeos a los que un futbolista puede aspirar, el nivel sería mucho más complejo, pero los genios viven de retos.

En la entidad culé, era necesario encontrar una figura que supliera la partidad del ídolo Michael Laudrup al acérrimo rival, Real Madrid. Johan Cruyff, entonces técnico del equipo, convenció al joven lucitano y desde el comienzo de su estancia ocupó un puesto titular en la temporada 1995-1996. Jugar 5 temporadas con los blaugranas aportó para cosechar dos Ligas de España, dos Copas del Rey, una Supercopa de España, una Recopa de Europa y una Supercopa de Europa. 

Pero dos clubes nacidos para incordiarse también se disputaban a los mejores jugadores. Luis era una realidad y el foco internacional se ponía sobre él, sin embargo, había un título que no podía conquistar: la UEFA Champions League. El campeonato más importante a nivel europeo tenía un colonizador denominado Real Madrid; los merengues eran constantes protagonistas y, tras la llegada a la presidencia de Florentino Pérez, inversión sería la palabra clave de la institución.

Se dice por ahí que si no se puede contra el enemigo, hay que unirsele, para Figo no resultó complicado. Como su forma de jugar, fácil y concreta, el goleador portugués fue seducido por el máximo rival para romper los corazones de la gente de Barcelona. Para lo que había llegado el ‘7’ era para suplir a una figura que se fue como quien vende una patria; él se marchó de la misma manera.

Figo con el Real Madrid
Foto: Especial

En Real Madrid figo vivió sus mejores años. El proyecto que tenía el mote de ‘galácticos’ por los grandes nombres que llegaban al club del Paseo de la Castañeda, se acompañó de un estilo de juego vistoso y jugadores como David Beckham, Roberto Carlos, Zinedine Zidane o Ronaldo Nazario. Con los blancos, coronó dos Ligas, dos Supercopas de España, una Champions League, una Supercopa de Europa y una Copa Intercontinental. Además de consagrarse merecedor del Balón de Oro en el 2000.

Un galáctico terrenal

Luis Figo deslumbró al mundo por imponer, quizá, un estilo de juego que hoy en día es poco utilizdo. El fútbol actual acelera las revoluciones sin pensar, actúa por supuestos y concentra los esfuerzos en el ímpetu. Para el astro portugués la vida pasaba a distintas velocidades; la combinación de calma en sus piernas y el coraje en su liderazgo lo llevaron a disputar 53 partidos con selección nacional, cotejos en los cuales se adjudicó 15 goles y 12 asistencias. 

Todo hombre que se considera dominador de una época deportiva es marcado por la desgastada frase “pero no ha ganado una Copa del Mundo“. Como si el deporte de las patadas se tratase de esfuerzos individuales, a Figo también se le llenó la mochila de piedras que le exigian levantar el trofeo que se entrega cada cuatro años. Su primera oportunidad se encontraba en tierras desconocidas, en Oriente, donde lo común era completamente contrario al Occidente. Parecía que el ‘7’ encontraba un lugar que lo comprendiera.

En aquél Mundial de Corea-Japón 2002, Portugal partía como una selección que tenía potencial para llegar a las instancias finales, sin embargo, la decepción fue una constante. La esperanza se cargaba en un hecho concreto, pues ésos seleccionados habían levantado un título de Copa del Mundo juvenil en 1991, se trataba de una generación dorada.

Portugal quedó eliminada en fase de grupos tras perder 2 de 3 partidos encuentros, ante Estados Unidos y el anfitrión Corea del Sur, y sólo ganar contral Polonia por goleada (4-0).

Poco tiempo pasó para que en un torneo internacional se diera la revancha. La Eurocopa de 2004 posicionó a los lusos en la final, donde, ante una débil selección de Grecia, partían como favoritos. El certámen se disputó en tierras mediterráneas, pero no bastó para que Figo levantara como capitán el título; los helénicos se coronaron 0-1 y silenciaron el Estadio Da luz. 

Los grandes lobos tienen cicatrices con las que aprenden a vivir. Figo enfrentaba la Copa del Mundo de Alemania 2006 como su gira de adiós de la selección. Bajo el mando de Luiz Felipe Scolari, campeón del mundo con Brasil en 2002, el conjunto portugués tenía la misión de despedir a su figura y enfrascar a otra como Cristiano Ronaldo en el rol internacional.

Ronaldo y Figo
Foto: Especial

La participación en fase de grupo fue perfecta; vencieron a México, Irán y Angola, marcando 5 goles y 1 en contra. En octavos de final derrotaron por la mínima a Holanda y en cuartos de final, tras un aguerrido encuentro que terminó sin goles, el conjunto lusitano se impuso en penales para avanzar a semifinales contra Francia.

Ahí acabó el sueño del astro: Francia derrotó a Portugal con gol de un viejo conocido para Luis, su ya entonces ex compañero de equipo en el Real Madrid, Zinedine Zidane.

Las carreras de futbolistas como Figo, aluden a recordar que en todas las galaxias, la oscuridad es parte de la belleza y que las estrellas se recuerdan aún cuando se apagan.

 

 

Miguel Enríquez | @MiguelEnriquezH

Sacrifico horas de sueño por un sueño más grande.