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La delgada línea de un Clásico Regio

Monterrey llega a la edición 117 del Clásico Regio con dos derrotas consecutivas. La presión y los detractores crecen e torno al equipo de Diego Alonso.

A DOBLE RAYA

“Ganar el Clásico Regio los puede salvar”, nunca esta frase se convirtió en un cliché como ahora. Así de irregular es nuestra Liga Bancomer MX. Hace una semana Monterrey era sublíder general y ahora es sexto. Con más preguntas que respuestas, este es el espacio más rayado que un cuaderno… A doble raya.

El futbol siempre avisa

Ganar no siempre es sinónimo de jugar bien. Eso lo entiende el aficionado, particularmente el regiomontano, quien exige a su equipo aun cuando este se lleva los tres puntos. Monterrey llegó con paso perfecto hasta la Fecha 4, sin embargo, más de uno notó que el equipo no venía desplegando su mejor nivel; el resultado llegaba con el mínimo esfuerzo.

La caída ante el América puede considerarse como ‘circunstancial’ dadas las condiciones de jugar con un hombre menos, no obstante, la Pandilla no mostró mejoría ante Pumas y Lobos; equipos con los que debió empatar por no definir a tiempo el partido. Morelia dio el primer llamado de que los albiazules no jugaban bien y tampoco se mostraban en buena forma física. Puebla y Guadalajara terminaron por evidenciar un segundo lugar más que maquillado.

¿Un ‘hospital’ producto de una mala preparación física?

Habría que preguntarle a Mauricio Marchetti qué rayos pasa o a qué se debe que el plantel rayado se esté lesionando con gran facilidad. Marchetti es el preparador físico del club y, salvo el caso de ‘Ponchito’ González, cuesta tabajo entender cómo es que han sobrevenido tantos ‘caídos’ en el plantel.

Tras nueve jornadas Dorlan Pabón, César Montes, Leonel Vangioni, Avilés Hurtado, Rogelio Funes, Stefan Medina, Jonathan Urretaviscaya e incluso Celso Ortiz han estado en la lista del ‘hospital rayado’.

El Clásico Regio 117, un posible parteaguas para el proyecto de Diego Alonso

Si a la directiva no le interesa, el Monterrey-Guadalajara registró 37 mil 812 aficionados (la entrada más pobre como local en el presente torneo) lo cual debe considerarse como una seria llamada de atención, la gente ya no va con tanta afluencia al estadio. Diego Alonso no podrá dirigir ante Tigres por una suspensión; sin embargo, está ante un partido que puede ser crucial para la continuidad de su proyecto.

El equipo se ve cansado por momentos y parece que la idea de abandonar el contragolpe se ve lejana. Tampoco creo que Alonso tenga que empacar si pierde el domingo en San Nicolás, pero sin duda el entorno se hará más difícil de cara al cierre con una afición que, de por sí, ya perdió la paciencia.

Ganar un Clásico Regio puede ser la diferencia entre un espaldarazo o un sopapo; si no me creen, pregúntenle a Ferretti tras el derby del pasado 10 de diciembre.

P.D: ¡Gracias queridos lectores por ser parte de un año con esta columna!

Mario Becerril | @becerril_m26

Apasionado por llevarte todos los detalles de los deportes que más te emocionan. Aficionado de la justicia en el deporte. Periodista deportivo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.