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Jugarse las cartas por los Rayados

Rayados finalizó su participación en la Liga MX tras caer 1-0 ante Cruz Azul y quedar eliminado por posición en la tabla general.

A DOBLE RAYA

El futbol no es una ciencia compleja, pero en ocasiones requiere de una estrategia tan pulida y tan perfecta como en un juego de ajedrez. Diego Alonso jugó sus cartas ante Cruz Azul y buscó usar la misma estrategia que ante Santos Laguna. Si la táctica del estratega charrúa hubiese funcionado, estaríamos hablando de otra cosa. No fue así.

Bienvenidos al espacio más rayado que un cuaderno… A doble raya.

Una renta muy accesible

Tras los primeros 90 minutos en el BBVA, la impresión de más de uno fue grata respecto al accionar de Monterrey. Los Rayados anularon y borraron de la cancha a Cruz Azul. Un pressing alto y desde cada salida de los Cementeros, fueron algunos de los atributos con los que La Pandilla pudo imponer su juego en casa pero, desafortunamente para la causa regia, un gol fue poca renta para la Ida de las Semifinales.

Hay que decir que ni uno ni otro equipo hicieron figuras a sus porteros. Si analizamos a detalle el partido de Ida, los locales fabricaron al menos cuatro oportunidades claras de gol contra una o dos de los Celestes. A pesar de todos estos detalles, Rayados pudo y debió llevarse más que solo un gol para la capital.

Solo se ocupaba de un gol

Diego Alonso tenía el mismo panorama que ante Santos Laguna. La mesa estaba puesta y en los pronósticos los momios favorecían a Monterrey con hasta un 72 por ciento de posibilidades; todo se reducía a anotar un gol, solo un gol para obligar a La Máquina a hacer tres goles.

Un servidor tuvo el gusto de estar presente en el Azteca y, tras los primeros 45 minutos, un 0-0 parecía aceptable y un buen presagio; 230 minutos (aproximadamente) sin recibir gol. Quizás estaba en el plan mantener el cero hasta el enretiempo, pero más de uno nos preguntamos por qué Monterrey no atacó. Con el empate en la previa del segundo tiempo, era plausible lanzarse en el segundo tiempo para anotar; ahí aparecieron las limitaciones del equipo.

Un futbol precario y falto de ideas

El partido no se puso cuesta arriba para el Monterrey con el gol de Caraglio, sino desde la salida de Rodolfo Pizarro. El exjugador de Chivas batalló mucho para dar su mejor versión de juego en Rayados y cuando lo hizo, solo pudo ser por tres partidos; en el cuarto volvió a salir lesionado.

En cuanto Pizarro abandonó la cancha, el equipo se partió y perdió la conexión entre ofensiva y defensiva. El equipo no tenía un enlace, alguien que manejara los tiempos y dictara por dónde y cómo jugar; el equipo se quedó sin un estratega en el campo de batalla. Lo lógico era ver entrar a Pabón, Gallardo y Madrigal. Así fue, pero nadie se atrevió a hacer algo distinto.

Todo se tradujo a intentar centros y esperar a que la en el papel es la mejor zaga en juego aéreo (Aguilar-Lichnovsky/Domínguez) se equivocara. No hubo un solo jugador que intentara una pared, que explotara las bandas o que probara de media distancia. El equipo se cerró a buscar un ‘ave María’ por aire y este nunca llegó.

Lo inexplicable de Barovero

Soy un convencido de que uno de los grandes errores de Davino al frente de la institución fue dejar ir a Jonathan Orozco. Según el portal Transfermarkt, Rayados ha gastado cerca de cinco millones de dólares en traer a alguien que resguarde con mucha seguridad el arco de Monterrey desde la salida de Orozco. Domínguez, González, Carrizo y Barovero; cada uno con errores puntuales y en partidos decisivos para el equipo.

Marcelo Barovero quizás es lo más acercado junto a Carrizo a una ‘buena contratación’. ‘Trapito’ vino a darle tranquilidad y seguridad al arco gracias a sus buenas actuaciones como portero con base en un estilo sobrio. No se trata de un canservero espectacular, sino de alguien efectivo. Es por ello que sorprenden los errores que tuvo ante Cruz Azul y que, a la postre, dejaron fuera de combate a Monterrey.

Necesidad de refuerzos para Rayados y un semestre ‘aceptable’ para Diego Alonso

Aceptable, simplemente aceptable. Diego Alonso terminó su primer torneo al frente de Rayados y los números no son malos, el problema está en el accionar. El uruguayo consiguió meter al equipo en Liguilla con 30 puntos y con un par de partidos de anticipación. Hizo un par de partidos magníficos en Cuartos de Final pero volvió a pecar de defensivo y lo pagó caro en la Semifinal.

Tras la salida de Pizarro y la plaga de lesiones en este torneo, está claro que el equipo necesita dos o tres refuerzos (sobre todo en ofensiva) que ayuden a apuntalar al equipo. Se le reconoce a Alonso que a consecuencia de las lesiones, descubriera a ‘joyitas’ como Carlos Rodríguez o Daniel Lajud.

No se trata de fomentar o solapar la mediocridad pero, si a Mohamed le aguantaron no calificar a dos Liguillas, fracasar en Concacaf, dos eliminaciones en Liguilla y dos Finales perdidas, ¿Por qué no jugarnos las cartas y tener paciencia con Diego Alonso?

Mario Becerril | @becerril_m26

Apasionado por llevarte todos los detalles de los deportes que más te emocionan. Aficionado de la justicia en el deporte. Periodista deportivo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.