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Italia, del tetracampeonato a la ausencia mundialista

Italia, del tetracampeonato a la ausencia mundialista

No hay vuelta atrás. El avión hacia Rusia 2018 no saldrá de Italia. La Azzurra no logró su clasificación a la Copa del Mundo del próximo año. Pero, como en el caso de Holanda, la ausencia de Italia en la justa mundialista no es asunto de este proceso. La debacle italiana comenzó desde que levantaron el trofeo de la FIFA en el 2006.

EL NACIMIENTO DEL GIGANTE AZUL

Antes de llegar a la Final de la Copa del Mundo de Alemania 2006, se tiene que regresar en el tiempo hacia los inicios del Siglo XX. Fue en 1910 cuando se fundó la Federación Italiana de Fútbol (FIGC por sus siglas en italiano). Su estreno no pudo ser mejor: una victoria 6-2 sobre la Selección de Francia. He aquí el nacimiento de un gigante.

Enseguida, llegaron los Juegos Olímpicos de los años 1912, 1920 y 1924. En tales justas, a diferencia de las actuales, participaban las selecciones absolutas de cada federación. Italia terminó en la décima, cuarta y quinta posición respectivamente. La estela de triunfos del combinado azzurro llegaría con el certamen Olímpico de 1928. Un equipo totalmente ofensivo conseguiría la medalla de bronce, un primer paso hacia la consolidación, la cual, llegaría en la década siguiente.

ITALIA EN LAS COPAS DEL MUNDO (1930-1938)

Italia, del tetracampeonato a la ausencia mundialista
Giuseppe Meazza. Uno de los grandes futbolistas en la historia italiana (Foto: Especial)

La historia de los Mundiales inicia en el cono sur del Continente Americano. Uruguay organizó el primer torneo de selecciones, tras haber ganado la carrera en la organización a varios países europeos, entre ellos, Italia. La Azzurra declinó la invitación luego de alegar una cantidad considerable de gastos de transportación marítima.

Pero, la edición de 1934 fue diferente. En medio de un ambiente hostil y tenso, Italia organizó la segunda Copa del Mundo. Llenos de jugadores naturalizados de Argentina y Brasil, la Azzurra cumplió el deseo de Benito Mussolini. Se convirtió en el primer país europeo en levantar la Copa del Mundo.

La condición de mejor equipo de la década fue revalidada con la obtención de la medalla de Oro de los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936. Los éxitos no pararon ahí. Su estela ganadora llegó hasta la Copa del Mundo de Francia 1938. En un ambiente lleno de tensión previo a la Segunda Guerra Mundial, el conjunto liderado por Giuseppe Meazza, una de las primeras figuras del fútbol mundial, se convirtió en el primer bicampeón del orbe.

Es importante destacar que la grandeza italiana fue forjada en un ambiente fascista. Benito Mussolini fue pieza fundamental de la construcción del gigante azul. Su táctica fue simple: sus futbolistas jugaban amenazados de muerte. Independientemente de este detalle, en esta época Italia forjó grandes rivalidades con Francia y España.

UN NUEVO ORDEN MUNDIAL (1950-1966)

Tras su doble campeonato mundial, Italia se enfrentaría a una de sus peores épocas como combinado nacional. Tras 12 años y una Guerra Mundial, Italia se volvía a presentar en una Copa del Mundo. Sin embargo, en plena transición política, los Azzurri dieron la peor actuación de un Campeón defensor, al quedar eliminados en la primera ronda.

Suiza 1954 no fue muy diferente. Italia tampoco pudo acceder a la segunda ronda tras caer ante el equipo local por marcador de 4 goles a 1. Cuatro años después ni siquiera pudieron llegar a la fase de grupos: Italia se ausentó del campeonato de Suecia 1958.

Chile 62 e Inglaterra 66 no cambiaron la dinámica. En ambos certámenes los Azzurri cayeron en primera fase. En la Copa del Mundo del país andino cayeron en medio de un partido plagado de violencia; cuatro años después decepcionarían a su afición al no poder avanzar en un grupo conformado por la URSS, Corea del Norte y, nuevamente, Chile.

EL CIELO VUELVE A SER AZUL (1968-1986)

Tuvieron que pasar 50 años para que Italia volviera a estar en lo más alto del fútbol. Organizar y ganar la Eurocopa de Naciones de 1968 le devolvió los aires de gloria a un equipo que había nacido grande. Este punto de inflexión se extendió al Mundial de México 1970 donde resultó vencedor del partido del siglo frente a Alemania pero, sucumbió en la Final del certamen contra el Brasil de Pelé.

Tras ser subcampeón mundial y Campeón Europeo, Italia volvió a caer en un bache. No logró clasificarse a las Eurocopas de 1972 y 1976, además de quedarse en la primera fase de la Copa del Mundo de Alemania 1974.

Un nuevo repunte aparecería en el Mundial de Argentina 78. Italia clasificó ocho años después a la siguiente ronda, cayendo en la segunda fase de grupos a manos de Holanda, a la postre subcampeón del torneo. La Azzurra quedaría como cuarto lugar detrás de Argentina, Holanda y Brasil. Lo mejor estaba por venir.

Tras otro cuarto lugar en la Eurocopa de Italia 1980, el Mundial organizado en España dos años más tarde volvería a traer la sonrisa a todos los tifosi. Los Azzurri alzarían el cetro mundial luego de cuatro décadas. Tres empates en la fase de grupos, seguidos de cuatro triunfos consecutivos sobre Argentina, Brasil, Polonia y Alemania le devolvieron el reconocimiento de ser la selección con mayor cantidad de títulos mundiales (empatado con Brasil).

Otra ausencia para la Euro de 1984, sumado a la eliminación en Octavos de Final de la Copa del Mundo de México 1986, a manos de la Francia de Michel Platini, culminarían una nueva época para la Azzurra.

LA CONFIRMACIÓN DEL GIGANTE (1988-2004)

El cuarto lugar alcanzado en la Euro de 1988 dejaba lista a la Nazionale para su Mundial. Italia organizó la antepenúltima Copa del Mundo del siglo XX. La fortaleza defensiva ya caracterizaba a la Selección Italiana y, basado en ello, logró llegar hasta las semifinales del torneo. La Argentina de Diego Maradona (por aquel tiempo futbolista del Nápoles del futbol italiano) eliminó al anfitrión quién se quedaría con la tercera plaza del certamen.

Una nueva ausencia de la Euro Suecia 1992, fue el preludio para el subcampeonato mundial en Estados Unidos 1994. Asimismo, la eliminación en fase de grupos de la Euro de Inglaterra 1996 antecedió al quinto lugar de la Copa Mundial de Francia 1998, última del Siglo XX.

Francia, quién eliminó a Italia desde los 11 pasos en 1998, volvería a ser la piedra en el zapato de la Squadra Azzurra ahora en la Eurocopa del 2000. Italia ganaba el partido final desde el minuto 55, sin embargo, al 94 y al 103 de acción, gracias al Gol de Oro de David Trezeguet, Les Bleus le arrebataban el título europeo a la Nazionale.

Los siguientes torneos para Italia estuvieron marcados por los errores arbitrales. Un cínico arbitraje a favor del combinado de Corea del Sur en su Mundial en el 2002, los dejó fuera en la fase de Octavos de Final; asimismo, en la Euro de 2004 quedaron en la fase de grupos tras un polémico empate entre Suecia y Dinamarca.

DE LA GLORIA A… ¿OTRO INFIERNO? (2006-2018)

Después de los ‘desastres’ arbitrales, el 2006 fue un año dorado para Italia. Con una nueva generación de futbolistas alcanzó la gloria mundial de nueva cuenta y contra uno de sus grandes rivales: Francia. Tras la Copa del Mundo de Alemania 2006, Italia se convirtió en tetracampeona global y la segunda selección más ganadora de la historia.

A partir de este momento, el cambio generacional era un hecho esperado en la Azzurra, sin embargo, éste se dio muy paulatinamente. Además, los papeles se invirtieron: las Eurocopas que, durante toda su historia han sido grandes fracasos, se convirtieron en lo más rescatable del seleccionado al quedar en Cuartos de Final en 2008 y  2016 y subcampeones en 2012.

Caso contrario son las Copas del Mundo de Sudáfrica 2010 y Brasil 2014. En ambos torneos, la Selección Italiana no pudo pasar la fase de grupos a pesar de que a la justa sudafricana llegó como Campeón defensor.

Si creían que la crisis terminaba ahí, las eliminatorias y el posterior repechaje rumbo a Rusia 2018 fue peor. Italia no pudo clasificar directo y, en su última oportunidad, no pudo anotarle ni un sólo tanto al combinado sueco para sellar su ausencia de la justa del próximo verano.

¿Y LAS FIGURAS?

Italia, del tetracampeonato a la ausencia mundialista
La Italia de 2017 carece de figuras de renombre como en antaño (Foto: Especial)

Como hemos visto, los grandes momentos de Italia han sido marcados por sus grandes luminarias. Giusseppe Meazza, en los títulos de la década de los treinta; Gianni Rivera, Dino Zoff, Luigi Riva, Giacinto Fachetti, Cesare Maldini y Giovani Trapattoni en la conquista europea de 1968 y el subcampeonato mundial del 70′; Paolo Rossi en el cetro mundialista de España 82; Salvatore Schillaci, Roberto Baggio, Franco Baresi, Paolo Maldini y Christian Vieri en los 90′ así como Gianluigi Buffon, Fabio Cannavaro, Alessandro Nesta, Andrea Pirlo, Mauro Camoranesi, Genaro Gattuso, Alessandro Del Piero y Francesco Totti en la última conquista mundial del 2006.

Sí, Italia no ha tenido el cambio generacional que una selección de su altura debe de tener. Los Balotelli, los Simone Pepe, los Borriello, los Cassano, los Di Natale y los Quagliarella no han estado a la altura de sus predecesores, es más, uno de los futbolistas llamados a seguir el legado de grandeza de la Azurra, Sebastian Giovinco, decidió continuar su carrera en una liga de menor calidad como la MLS.

LA SERIE A TAMBIÉN TIENE PROBLEMAS

El problema de Italia no sólo es de su selección. El problema también incluye a su liga. La Serie A ha perdido calidad y lo vemos reflejado en la ausencia de sus equipos en las fases decisivas de la Champions League. La época dorada de los equipos italianos en la máxima competición de clubes europeos, fue durante el esplendor de figuras como Gianni Rivera, Luigi Riva, Dino Zoff y Cesare Maldini. Gracias a ellos los equipos de Milán pudieron destronar al Real Madrid, equipo que había marcado la pauta hasta ese entonces.

Muchos dirán que el Milan dominó gran parte de los 80 y principios de los 90, sin embargo, este dominio tenía como base el Fútbol Total de la escuela holandesa, en ese momento representada por Frank Rijkaard, Ruud Gullit y Marco Van Basten.

No obstante, los Campeones Mundiales del 2006 fueron una generación que basó su éxito en la constante aparición del propio Milan y de la Juventus en los primeros años del nuevo milenio. Para esta nueva década, a pesar de la presencia del Inter de Milan y del conjunto Juventino, sus grandes íconos son futbolistas que no juegan para la Azzurra y los que sí cuentan con esta nacionalidad, ya están en la parte final de su carrera.

Tras la eliminación de Italia rumbo a Rusia 2018, es momento de que la generación de Marco Verratti y de Gianluigi Dunnarumma tomen la estafeta y, después de vivir un segundo infierno, regresen a la Azzurra al lugar que históricamente se merece.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gael González | @6aelo

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