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El Clásico Regio 118 desde la Ciudad de México
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Clásico Regio: Un rincón rayado en la CDMX

La edición 118 del Clásico Regio no solo se vivió con pasión en Nuevo León, sino también la Ciudad de México, donde un grupo de aficionados rayados hizo su propia fiesta.

Se jugaba el minuto 34 del Clásico Regio 118 en el Estadio de Rayados cuando Funes Mori hizo estallar, con un golazo ‘de taquito’, a los casi 50 mil aficionados que acudieron al ‘Gigante de Acero’ para apoyar al Monterrey. A poco más de mil kilómetros de distancia, el gol también retumba en la esquina de Eje Central y la calle Presidentes. Se trata del festejo de ‘Capital Albiazul’, el grupo de aficionados rayados en la Ciudad de México (CDMX).

“Este partido es lo más importante en la semana. La gente lo vive con mucha pasión y locura. La ciudad (Monterrey) se paraliza al grado de vaciarse cuando se juega el Clásico Regio”.

Nicolás Schiller, hincha del Monterrey.

El Clásico Regio 118

El silbatazo de César Ramos da inicio al Clásico Regio 118. En el Wings Warrior’s de la Colonia Portales Norte en la CDMX ya hay al menos 30 aficionados con jerseys rayados. Conforme avanzan los minutos siguen llegando más hinchas al lugar, cada uno se acerca a la barra para ordenar una cerveza o una orden de tacos de arrachera.

Monterrey se acerca y se queda cerca del gol. “¡Uy!”, exclaman los hinchas rayados y en seguida comienzan con el “chiquitibum a la bim, bom, ba, Monterrey, Monterrey, ra, ra, ra”.

Cuando la transmisión del partido enfoca a un jugador de Tigres, la afición rechifla y lanza improperios para el rival. “¡A chingar a su madre, Meza!”, grita un hincha que quizás recuerda el gol del colombiano tigre en la Final Regia de 2017. Nadie se ha percatado, pero en una de las mesas hay un par de aficionados felinos.

El estallido con el gol de Funes Mori

“¡Atención! Viene Vangioni, busca la combinación. El balooón, de ‘taco’, ¡Goool!” ¡Goool!, gritaron los aficionados rayados. No importa que no todos se conozcan entre sí, todos festejan con el hincha que tienen en cada dirección con un abrazo o chocando la mano. Solo dos no festejaron, pero nadie se percató ni siquiera de su presencia porque minutos después se fueron del lugar.

Al entretiempo, una anciana llegó junto con un oficial y acusó que la gente del local y los aficionados estaban invadiendo la acera. Si bien en ningún momento se le impidió transitar libremente por la banqueta, la acusación de la señora fue atendida por la policía, quien solo reconvino de palabra a Iván, uno de los organizadores del grupo de animación.

De las tortas ahogadas a las alitas

Iván tiene en Nicolás Schiller a su compañero de cada partido y al impulsor de ‘Capital Albiazul‘, un grupo de aficionados de Rayados en la CDMX que se reunen para apoyar al Monterrey en cada partido, especialmente de local.

Schiller, oriundo de Bariloche, Argentina, se hizo hincha del Monterrey desde la niñez y retomó el proyecto de “Rayados DF” junto con Iván hasta lograr lo que hoy es Capital Albiazul.

Capital Albiazul surgió desde 2016 en las redes sociales, donde al día de hoy cuentan con más de 3 mil 700 seguidores en Twitter y más de mil 600 likes en Facebook. El proyecto ha crecido en dos años al punto que tuvo que cambiar el lugar de reunión.

“Empezamos a reunirnos en “Las Ahogadas de Jalisco”, un restaurante de tortas ahogadas, raro. Como empezamos a crecer, nos dijeron ‘Ya son demasiados. Esto es una cantina y no nos conviene’. Nos corrieron.

Iván, integrante de Capital Albiazul.

De estar en un local de comida típica tapatía cerca de Plaza Universiad, Iván logró encontrar una nueva sede en Wings Warrior’s, el local al que él denomina “su casa” y donde desde el Apertura 2017 siguen los juegos del Monterrey.

Confianza y sed de revancha

El 10 de diciembre de 2017 la afición de Rayados vivió la que quizás es la derrota más dolorosa en la historia del club. La Final perdida ante Tigres es una herida que todavía no cierra en los corazones de muchos aficionados; sin embargo, en medio del ambiente del Clásico Regio 118, algunos creen que Monterrey podría cobrar revancha muy pronto.

“Como decía un buen amigo de Rayados, ‘Brasil necesitó un firme “Maracanazo” para ser Pentacampeón del Mundo’… Nosotros necesitábamos ese golpe para crecer y aprender.

Nicolás Schiller, hincha de Rayados.

En aquella Final Regia, Capital Albiazul llegó a tener un aforo superior a las 100 personas. Esta vez apenas se acercan a 50 y aunque el gol de Luis Quiñones silenció a los seguidores del Monterrey, de inmediato llegaron los señalamientos contra Barovero y enseguida las porras. “¡Era su poste, güey!”, gritó con decepción un hincha, al tiempo que en otro extremo alguien comienza con otro “chiquiti-bum”.

Una fiesta regia

El silbatazo final marcó el cierre del Clásico Regio 118 pero trajo consigo el inicio de una fiesta regiomontana. La hinchada aguardó a que el trolebús no pasara para después invadir su carril y tomar un par de fotografías en grupo.

Cinco minutos después un trío de norteños contratados por Iván comenzó con la verbena. El mal sabor que pudo dejar el empate terminó con una cerveza y los acordes del corrido de Monterrey. Es su fiesta, es su Clásico, es la forma de de convertir una esquina de la Ciudad de México en el rincón regiomontano y rayado de la capital.

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Mario Becerril | @becerril_m26

Apasionado por llevarte todos los detalles de los deportes que más te emocionan. Aficionado de la justicia en el deporte. Periodista deportivo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.